Cuando tu comprador quiere desistir, el paso 1 del portal le pide su email y su número de pedido, y le manda un enlace de acceso. Para que nadie use ese formulario para tantear pedidos ajenos ni para inundar de correos una dirección, returnEasier limita cuántas peticiones se aceptan por email y por dirección IP. Ese límite se apoya en un servicio externo, y hasta hoy una caída de ese servicio se llevaba por delante el paso 1.
Qué pasaba antes
Si el servicio del límite no estaba disponible —un corte de red, un error suyo, una cuota agotada—, la petición del comprador terminaba en un error del portal. Es decir: un problema ajeno a tu tienda y ajeno a returnEasier dejaba sin funcionar el botón de desistimiento, que es justo el que la normativa europea exige tener siempre a mano.
Y era invisible: se veía como un fallo genérico del portal, sin nada que dijera que la causa era el límite.
Qué hace ahora returnEasier
En las superficies del flujo legal, returnEasier espera al servicio externo como máximo 2 segundos por comprobación. En el paso 1 hay dos comprobaciones seguidas —una por dirección IP y otra por destinatario—, así que en el peor caso la espera ronda los 4 segundos. Si en cualquiera de ellas el servicio no contesta o contesta con un error:
- Cancela esa consulta —ya no se queda una petición colgando— y aplica su propio límite, el que lleva dentro el servidor que está atendiendo la página.
- El comprador continúa su desistimiento y recibe su enlace de acceso como cualquier otro día.
- Pasados 30 segundos desde el fallo, vuelve a probar el servicio externo y, si ya responde, lo usa otra vez. Y si la avería se alarga, queda registrada para que la veamos.
El límite propio es más burdo que el externo: cada servidor lleva su propia cuenta y esa cuenta se reinicia. Acota el abuso peor que el servicio externo, e infinitamente mejor que no tener límite, que no es una opción: returnEasier no sirve el paso 1 sin ningún límite.
Un límite de abuso no es un control legal
Es la decisión de fondo, y merece decirse en voz alta: el límite de peticiones existe para frenar el abuso, no para autorizar el ejercicio de un derecho. Cuando las dos cosas entran en conflicto —un tercero caído contra un comprador que quiere desistir—, gana el comprador. El derecho de desistimiento de 14 días y el botón «Desistir del contrato aquí» no pueden depender de que un proveedor tenga un buen día.
La devolución comercial se comporta al contrario, a propósito
En el flujo comercial —«Gestionar devolución», los cambios, los vales— y en la subida de fotos, el comportamiento es el opuesto: si el servicio del límite falla, la petición se rechaza. No es un descuido, es la otra mitad de la misma decisión: ahí no se ejerce ningún derecho legal, la gestión es voluntaria y esperar unos minutos no le cuesta nada a nadie. Lo que ve el comprador todavía no está igual de pulido en los dos sitios: al subir fotos aparece un error que le invita a reintentar, mientras que en el paso 1 del flujo comercial sale el error genérico del servidor. En ambos casos la salida es la misma: volver a intentarlo en unos minutos.
Qué tienes que hacer
Nada. Ya está aplicado, en todos los planes y en los 7 idiomas. Si alguna vez un comprador te dice que el portal le dio un error, en solución de problemas tienes qué mirar primero; y si quieres repasar cómo es el paso a paso que ve él, está en cómo desistir de una compra.